
La industria de la moneda en Segovia tiene una larga trayectoria que se remonta a la época romana y ya en el año 20 a.C. se acuña una moneda con la inscripción SEGOVIA, hoy reconocido como el testimonio más antiguo del nombre de la ciudad.
En 1583, Felipe II compró un antiguo molino de papel al pie del Alcázar y orillas del río Eresma para convertirlo en su casa de moneda particular. El edificio fue diseñado por Juan de Herrera y equipado con las más sofisticada maquinaria alemana de la época, – ingenios hidráulicos –, con el fin de de introducir en sus reinos la nueva técnica de acuñar monedas a rodillo.
La nueva Casa, fue llamada el "Real ingenio" fue la única ceca española autorizada para acuñar los gigantes cincuentines (50 reales de plata) y centenes (100 escudos de oro) La fábrica era el orgullo de España y sus monedas reconocidas en todo el mundo como las más perfectas.
A partir de 1730, se centralizan las acuñaciones de plata y oro en Madrid y Sevilla y todas las de cobre en Segovia y se cierran las otras 7 cecas peninsulares. En 1772 se comienza la acuñación en Segovia con prensas de volante, y los ingenios hidráulicos se usan solamente para laminar el cobre. En 1869 se cierran definitivamente las Casas de Segovia y Sevilla, por haber abierto en 1861 la gran Casa de Moneda de la Plaza de Colón en Madrid, equipada con modernas máquinas de vapor.

En 1983, el Ayuntamiento de Segovia inició los trámites para adquirir la Casa de la Moneda, operación que terminó en los años noventa. Siendo terminada su rehabilitación en 2011. Alberga hoy el Museo de la Casa de la Moneda y el Centro de Interpretación del Acueducto.