
Fue declarado parque natural en 1989, en atención a sus valores paisajísticos, de flora y de fauna. Destacan su población de buitres leonados, una de las mayores colonias europeas; además de otras aves como alimoche, águila real, cernícalos, búho real, halcón peregrino... Se diferencian tres zonas o ecosistemas: la paramera (en la zona superior), los cortados y el fondo del valle
Al valor natural hay que añadir el patrimonio cultural de la zona. Además de la Villa de Sepúlveda, que merece mención aparte, dentro del parque podemos encontrar la ermita románica de San Frutos (que ofrece unas de las mejores vistas de las Hoces), la Cueva de los Siete Altares (iglesia rupestre visigoda) y el Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles de la Hoz.
El parque posee varias zonas recreativas, vistas panorámicas y rutas de senderismo. En Sepúlveda se sitúa el Centro de Interpretación, la Casa del Parque, donde obtener toda la información, y algunos permisos necesarios en para circular por áreas de reserva del parque.
Una de las opciones más demandadas por el turismo es las rutas en piragua, por las aguas del cañón, pudiendo observar la flora y fauna desde el lecho fluvial.
A solo 25 minutos en coche de Sepúlveda se encuentra El Pajar de Pedraza, casa rústica de alquiler para realizar está escapada a uno de los más vellos paisajes de Castilla y León.
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